Formación geológica de las Bardenas Reales de Navarra

Geográficamente, las Bardenas Reales se ubican en la margen norte de la unidad geológica de la depresión del Ebro, geológicamente formada por materiales del terciario continental y del cuaternario. Como consecuencia de la presión sufrida por la elevación de los Pirineos y de la Cordillera Ibérica, la cuenca del Ebro se hunde, recibiendo los aportes de materiales erosionados de zonas superiores desde el final del Eoceno (hace 38 millones de años) hasta la actualidad.

En las zonas más próximas a los Pirineos se encuentran los materiales más pesados y gruesos, como conglomerados, gravas y areniscas, hacia el centro de la depresión, donde la pendiente va disminuyendo y las corrientes fluviales son menores, se encuentran las areniscas, de grano más fino, y en los tramos más llanos se encuentran las arcillas, los yesos, las calizas y las sales.

La forma del relieve de las Bardenas Reales debe su singularidad a la calidad y estructura de los materiales y a la acción del agua y del viento. La alternancia de arcillas, calizas y areniscas, con un claro predominio de las arcillas, material blando e impermeable, permite que la erosión de la lluvia actúe rápida e intensamente dado su carácter esporádico pero torrencial.

Por ejemplo, los cerros testigos o cabezos en forma de mesa, tan característicos del paisaje bardenero, son montículos compuestos principalmente por arcillas que, protegidos en su parte superior por una capa de arenisca y caliza, sólo son erosionados en su parte inferior.

Otras manifestaciones de la erosión llevada a cabo por el agua son los relieves, comúnmente denominados “lunar, “piel de elefante” o “bad lands”, que se forman en las llanuras y depresiones, donde las aguas de escorrentía actúan sobre los impermeables limos y arcillas. O la formación de mesetas y barrancos, así como otros fenómenos propiciados por la absorción de agua por la tierra, como oquedades o cavernamientos.

El viento es el otro agente activo que, incansablemente, contribuye a moldear el característico paisaje de las Bardenas Reales. El Cierzo, viento con dirección NO y NNO, es el dominante en este territorio con una presencia de más de un tercio del año y que puede alcanzar velocidades de 20 a 30 kilometros por hora.